Arena y roca,
gota y diluvio,
charco y océano,
lágrima y muerte.
Los extremos infinitos,
la luz y las sombras,
el día y la noche,
tu amor y el mío.
Tan iguales, tan distintos.
Lo mínimo, lo inmenso,
lo guerrero, lo pacifico.
No supo ver nadie
cuanto guardábamos
de ese mundo infinito
ni sintió jamás
las caricias del amor
más ligeras y apremiantes
que las tuyas y las mías.
Ni esas miradas
que por lejanas
sentimos cerca
como el sol de la tarde,
como la luz de las estrellas,
como la lluvia que cae
y moja las calles.
No supo ver nadie
como tu voz me llamaba
con el silencio colgando,
naufrago del alma
ni como mi corazón
lloraba lágrimas de sangre.
No, no supo nadie
que existían sentimientos
entre tú y yo
más fuertes que los huracanes,
que desataban tormentas de pasiones
con que sólo nos rozara el aire.
Nadie supo, no
que la muerte nos llegó
a los dos en el mismo instante
y se llevó los sueños,
que empezaban a nacer
y las promesas que
no llegaron a ninguna parte.
CARMEN
Copyright©.2008
Jul 7, 2008
8:53 AM